Envejecimiento y expectativas de apoyo en la vejez : historias de dos generaciones de mujeres rurales costarricenses

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Centro Centroamericano de Población

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Costa Rica será el primer país en Centroamérica en enfrentar un cambio radical en la estructura de edad en su población, pasando de una composición esencialmente joven a una de crecientes cohortes de personas mayores. La expectativa de vida al nacimiento para las mujeres costarricenses era de 79 años en 1997, casi igual a la de los Estados Unidos (80) y considerablemente mayor que la de México (75), El Salvador (72), Nicaragua (70), Honduras (69) y Guatemala (68). Con el ascenso de la esperanza de vida, el tamaño de familia esperado –tasa total de fecundidad– se ha ido reduciendo paulatinamente de más del 6 en 1960 a 4.9 en 1970, 3.7 en 1980 y 2.7 en 1996. A consecuencia de estos cambios y de los previsibles, la fracción de la población mayor de 60 años –que constituía apenas 6.4 % en 1990– se espera que aumente a 14.3% en el año 2020 y a 19.2% en el 2030. Los adultos jóvenes de hoy en día van a constituir las cohortes de personas mayores en el 2020 o 2030 quienes vivirán en circunstancias de un mayor período de vida dependiente, pero con menos hijos u otra gente joven para brindarles apoyo. Aunque se piensa que los hijos y otros parientes –hermanos, sobrinos, o nietos– son tradicionalmente las fuentes de apoyo en la senectud, existen medios alternativos como la acumulación de activos financieros y los planes de retiro, pero estos mecanismos se encuentran en estados variables de desarrollo en las zonas urbanas. El problema más serio se presenta en las áreas rurales, donde los seguros y la cobertura de pensiones son muy limitados y el empleo por cuenta propia –una importante actividad para los adultos mayores– está en disminución. Por otra parte, los patrones de formaciones familiares en muchas áreas latinoamericanas –entre ellas las zonas rurales de Costa Rica– muestran que las mujeres son casi siempre más jóvenes que sus cónyuges, viven más y cuando enviudan o la unión se disuelve, tienen mayores dificultades para volver a establecer vínculos conyugales. Estas condiciones las hacen más vulnerables y dependientes de la eventual ayuda de los hijos.

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En: Población del Istmo 2000 : familia, migración, violencia y medio ambiente. Editado por Luis Rosero Bixby. San José, C.R. : Centro Centroamericano de Población, 2001.

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